Salud

“La inacción es causa fecunda de enfermedades. El ejercicio aviva y regula la circulación de la sangre; pero en la ociosidad la sangre no circula con libertad, ni se efectúa su renovación, tan necesaria para la vida y la salud. La piel también se vuelve inactiva. Las impurezas no son eliminadas como podrían serlo si un ejercicio activo estimulara la circulación, mantuviera la piel en condición de salud, y llenara los pulmones con aire puro y fresco.” Ministerio de Curación p. 182.

La inactividad está invadiendo nuestros hogares, iglesias, escuelas, lugares de trabajo y esto está incrementando las enfermedades no transmisibles como el sobrepeso, la obesidad, diabetes tipo II, cáncer, enfermedades cardiacas, entre otras. Nuestros miembros de Iglesia están en alerta roja y por lo tanto deben “Moverse para vivir” en todos los aspectos de su vida.

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